Jose Manuel Real, editor "jefe" de BastiĆ³n Rolero, blogger/youtuber de piedrapapeld20, ha escrito varios ensayos roleros para publicaciones como Canino, forma parte de varias asociaciones de rol y ha participado en varias campaƱas de CF y Patreon como mecenas"
Como mĆ”s de un lector nos habrĆ” encasillado pensando en que tanto este texto como el blog en si van a hacer una defensa del ācrowdfunding noā quiero empezar este artĆculo dejando claro lo que os vais a encontrar: un āno peroā. Uno matizado, no como cuando un amigo dice āno soy racista peroā y acaba haciendo una soflama rancia en la que mete en el mismo saco a varias razas, con la posible intenciĆ³n de tirar ese saco al mar.
Como mĆ”s de un lector nos habrĆ” encasillado pensando en que tanto este texto como el blog en si van a hacer una defensa del ācrowdfunding noā quiero empezar este artĆculo dejando claro lo que os vais a encontrar: un āno peroā. Uno matizado, no como cuando un amigo dice āno soy racista peroā y acaba haciendo una soflama rancia en la que mete en el mismo saco a varias razas, con la posible intenciĆ³n de tirar ese saco al mar.
Crowdfunding no, pero no tenemos mejores alternativas.
De un tiempo a esta parte venimos hablando de la āEdad Doradaā como causa y soluciĆ³n de todos nuestros problemas, defendiĆ©ndola bajo una bandera a la que muchos se han arrimado: ahora cualquiera tiene la posibilidad de ser su propio editor. Esto abre las puertas de la autorĆa a todo aquel que tenga una idea, sepa venderla y estĆ© dispuesto a aguantar el maratoniano proceso de āxā dĆas subido a un cajĆ³n y promulgando los beneficios de su producto; hemos llegado a este punto gracias a la oportunidad que da la informĆ”tica de que cualquiera tenga en su casa un equipo de maquetaciĆ³n, diseƱo y una ventana a encontrar los contactos necesarios (maquetadores, ilustradores, imprentas), pero a la vez lo hemos hecho porque el tejido editorial, la pata de la mesa que se suponĆa mĆ”s fuerte, parece que se ha debilitado de un tiempo a esta parte.
Los crowdfundings son actualmente la Ćŗnica manera de sacar proyectos que una editorial no se atreverĆa a acometer por si misma. Y esto ha permitido que las propias editoriales, que deberĆan de gozar de un colchĆ³n financiero suficiente, necesiten de esta herramienta para lanzar productos que el comprador medio (recordemos: 30 a 40 aƱos, empezĆ³ en el auge del rol en EspaƱa en los 90, poder adquisitivo, compra rol con regularidad aunque sabe que no podrĆ” jugar a muchos) pague. El Ć”rbol que supone que salga un nuevo libro de rol no nos deja ver el bosque, que es que actualmente una editorial que sepamos puede permitirse vivir de esto. Y por si la perspectiva no dejara de ser negra, en otras vĆas como el patronazgo nadie que quiera vivir de los juegos de rol lo estĆ” haciendo actualmente.
Ahora el rolero medio tiene ideas, lleva madurĆ”ndolas desde que empezĆ³ a jugar, trabaja o se maneja con el Indesign, comenta en redes sociales, tiene un blog y āes alguienā. Ahora ese rolero quiere conducir en vez de dejarse llevar y existen unas herramientas que se lo permiten, puede saltarse el proceso de aprendizaje que supone fundar, trabajar y tratar de vivir de una editorial y centrar su producto directamente en el consumidor. Y eso es maravilloso ya que si no fuera asĆ muchas ideas se verĆan atascadas en el filtro que estas ponen para prevenirse de una bancarrota; el crowdfunding nos ha permitido que productos maravillosos lleguen a nuestra casa y licencias jugosas acaben jugĆ”ndose o adornando nuestros estantes. La democracia de lo lĆŗdico ha llegado con lo bueno y lo malo de esta: que con la suficiente promociĆ³n cualquiera tenga en sus manos una cantidad obscena de dinero sin que sepamos si ha contado con todos los avatares que se pueden presentar a la hora de sacar un juego adelante.
No voy a personalizar en proyectos. Todos conocemos alguno que se ha retrasado y del que no llegan noticias, que ha salido con una calidad Ćnfima, plagado de erratas o incluso que no ha llegado a conseguirlo por lo delirante, poco atrayente u obsoleto de su propuesta. Algunos incluso los hemos jaleado y promocionado nosotros mismos, con un sentimiento de impunidad sincero (pero no por ello menos impulsivo) ya que confiamos en aquella persona sin saber si estĆ” preparado para afrontar lo que se viene: maquetaciĆ³n, correcciĆ³n, ilustraciones, imprenta, distribuciĆ³n, costes aƱadidosā¦
ĀæEs el crowdfunding la mejor soluciĆ³n? No, pero no tenemos otra alternativa. En un mercado en el que muchas editoriales han perdido fuerza por una combinaciĆ³n de crisis econĆ³mica y falta de valentĆa o en el que tenemos ausencias flagrantes como la de juegos indies espaƱoles, el mecenazgo es la Ćŗltima oportunidad para muchos de poder ver los productos que quieren en el mercado, pero a la vez es una puerta abierta a productos de mala calidad que devalĆŗen el conjunto o minen la confianza del consumidor.
Tenemos lo que nos merecemos, y quizĆ” (digo yo, aventurĆ”ndome a dar soluciones sin saber lo profundo del problema) una madurez del hobbie nos dĆ© en un futuro mĆ”s de lo que nos merecemos: mĆ”s inversiĆ³n por parte de las editoriales, mejores propuestas, mejor valoraciĆ³n de riesgos, mĆ”s intenciĆ³n de mirar hacia adelante y no echar la vista atrĆ”s en busca de licencias que renovarā¦ La sensaciĆ³n es la de ver de frente un coche que se mueve despacio sin saber que detrĆ”s ahora son cuatro los que lo empujan: editoriales, asociaciones, tiendas y autores. Eppur si muove, pero no como querrĆamos.
QuizĆ” sea el momento de luchar por merecernos algo mĆ”s, pero actualmente el crowdfunding es necesario. No es la panacea y ha dejado algunos cadĆ”veres por el camino, pero es la Ćŗnica manera de renovar el mercado y dar oportunidades a muchos autores de demostrar lo que valen. Parafraseando a la pelĆcula: "no es la situaciĆ³n que necesitamos, pero sĆ la que tenemos ahora mismo"; es un buen mĆ©todo para sacar adelante productos siempre que el pĆŗblico estĆ© educado, sepa cuĆ”nto ha costado en tiempo y dinero a sus autores llevarlo a cabo y valore si realmente merece su inversiĆ³n.
Que un mecenazgo caiga no debe de ser visto como una mala noticia, sino como una seƱal de que se estĆ” siendo mĆ”s crĆtico con dĆ³nde se invierte el dinero y se sabe apreciar el esfuerzo en dar un resultado profesional. Ahora depende de editoriales, autores y consumidores saber cuĆ”nto queremos prolongar esa situaciĆ³n.